sábado, abril 22, 2006

El camino hacia el futuro (V de V): un largo y tortuoso camino




Hace algo menos de un par de meses, repasaba todas las dimensiones clave del presente de este equipo, cabe por fin valorar como labra su propio futuro. Ciertamente Boston no avanza por el buen camino, si no que transita por un camino "normalillo", con una idea más o menos clara de a donde quiere ir a parar, pero muy imprecisa en cuanto a la forma de lograrlo. Los Celtics podrían haber seguido una transición tranquila del equipo de 2003 al de 2006 si no hubieran cometido algunos errores de bulto y aprovechado mejor las virtudes tanto de su GM, como de sus jugadores, pero los errores de la temporada 2003-2004, culminados con la elección del entrenador equivocado, han generado un contínuo de decisiones que han dejado un panorama donde todo lo que cabe es encomendarse al futuro. Y el precio de encomendarse al futuro ha sido alcanzar 33 victorias en 2006, que a lo sumo podrían haber sido diez más, con una mejor planificación de la temporada, y que por lo tanto hubieran supuesto más de lo mismo: primera ronda de playoffs y para casa.

Así pues, en la temporada 2007 seguiremos encomendándonos al futuro, mediante una planificación parecida, de cuyos matices saldrán nuevamente esas diez victorias arriba o abajo a final de temporada, o quizás alguna menos. Matices que no admiten mucha variabilidad, sino se ponen en el mercado algunos jóvenes, lo cual iría en dirección contraria a lo que parece quererse construir a medio plazo. Por el contrario, disponer de la mid-level, como parece que se va a disponer, no es garantía suficiente para un incorporación que aporte cambios cualitativos: no hay que confundir los complementos, con cambios en profundidad: aunque Boston completase sus posiciones precarias con jugadores tipo Brevin Knight, esto es, capaces en su posición pero sin gran impacto, no resolvería sus dependencias básicas del desarrollo joven. Hay que tener en cuenta además que toda transacción que sacrifique un joven relevante ha de hacerse por alguien con menos de 26 años, para asegurar que el jugador se encuentre en plenitud cuando llegue el momento correspondiente al grupo de jóvenes actuales, lo que reduce sustancialmente el margen de actuación. También son muy desaconsejables los traspasos de evacuación, más en un momento como este. Ningún sacrificio vale la pena para traspasar el macrocontrato de Lafrentz en el momento actual, pues disminuiría las posibilidades a medio plazo: si observamos de cerca el traspaso de Blount, veremos que recibimos menos de lo que dimos, aunque hagamos de la necesidad virtud considerando a Wally un complemento más adecuado de Pierce, por lo que es mejor no ampliar esa tendencia. Y finalmente, aunque valdría la pena traspasar a varios jóvenes por un joven ya formado y de alto nivel, ese es el movimiento más difícil de lograr. Las limitaciones son pues numerosas, de lo que se extrae que las posibilidades son también limitadas.

Si no es, pues, por la vía de los traspasos, Boston habrá de recurrir a la continuidad. En ese sentido, iniciar la temporada con los mismo jugadores un año más veteranos puede suponer mejora o más de lo mismo, sin que en este momento resulte fácil valorar que opción resulta más probable. Ciertamente la lesión de Perkins una vez concluída la temporada no contribuye a generar buenos augurios. Otra incógnita es cual será la contribución de la séptima elección del Draft 2006 a la estructura del equipo: ¿Serà una aportación joven? ¿Se priorizará la calidad o la mejora de ciertas posiciones? ¿Se aprovechará para obtener un jugador veterano? Nada se sabe en este momento. Habremos de esperar un poco para ello, pero el final de la temporada cada día está más cerca y pronto será el momento de dar pasos hacia la próxima season.

martes, abril 18, 2006

El camino hacia el futuro (IV de V): dos directores y un lider


Hemos comentado en los posts anteriores que no se cumplieron los supuestos en los que reposaba la planificación durante esta temporada, al fallar una parte de la progresión prevista y resultar claramente insuficiente la aportación veterana para paliar esa carencia. Así, si los supuestos fallan, ¿es culpa de la realidad o del planificador?

El hombre de las visiones

Danny Ainge ha sido el responsable máximo de las limitaciones en la planificación de la temporada, pero su trabajo debe ser evaluado con algo más de perspectiva. Ainge inició un viaje hacia el rejuvenecimiento del equipo en la temporada 2003-2004, que no dio sus primeros frutos hasta la temporada 2004-2005, y nada más brotar el árbol, apostó fuertemente por aquellos. Sin embargo, el precio de la búsqueda del rejuvenecimiento a menudo ha conllevado equivocaciones graves, como lo recibido a cambio de Antoine Walker en su primer traspaso: la amplitud del contrato de Lafrentz aun golpea duramente sobre el margen salarial del equipo por un jugador que no aporta nada al proceso de renovación y va a seguir golpeando durante varios años, como anteriormente tambien golpeó la renovación de Blount. Ambos defectos son graves en la gestión de Ainge y han creado sendos problemas en el juego interior, que estarían mucho mejor resueltos si hubiera optado únicamente por Mihm en la renovacion del juego interior, aunque ello implicase que Boston tuviera dos rondas menos actualmente: la de Allen en 2004 y la de los Cavs el año proximo, que sin embargo tambien huberan podido llegar en un postrero traspaso de Walker. Las perspectivas que guiaban estos traspasos, y tambien otros, se sometían a la fórmula de "desarrollar y competir": armar un equipo de veteranos titulares que asegurase profundidad en la postemporada mientras los jóvenes crecían bajo su ala, pero el resultado de la 1a ronda frente a Indiana en 2005 acabo con esa expectativa, y tras ello se abrió la temporada presente.

Ya que no podemos competir, seguimos con el desarrollo, y Boston cuenta en este momento con uno de los equipos más jóvenes de la NBA. Se trata de jóvenes elegidos en la mitad inferior de la 1a ronda de los drafts 2003, 2004 y 2005 (5) , en la segunda ronda de 2005 (2) y no drafteados (1). Y la pregunta es obvia: ¿es posible construir sobre estos potenciales un equipo campeón, al que únicamente complementan Paul Pierce y Wally Szczerbiak, que ya alcanzan la treintena? Visto como tal, no, pero analizando el potencial obtenido uno por uno, ya se generan más dudas. Ahora bien, lo que está claro es que potencial no es lo mismo que nivel de juego, y con estas bases, el nivel de juego esperado para la presente temporada es muy bajo. Antes de empezar, absolutamente todos esos jóvenes tenían que demostrar que eran dignos de esta liga, y ciertamente la mayoría lo han demostrado, pero nada más. La planificación de Ainge ha servido para que obtuvieran tiempo de juego, pero ¿y el equipo? ¿Por que optar por jugadores tan sospechosos o poco cualificados como Dickau o Scalabrine para completar el mix? Aquí es donde salta la duda sobre Ainge y no es la primera vez que salta.

Así pues, aunque su planificación estratégica no está mal fundamentada, porque el resultado que poco a poco va obteniendo parece algo más eficaz que otras prácticas de reconstrucción muy discutibles, no parece tener nada claro cuáles son las necesidades de este equipo para salir a pista con confianza y poder competitivo año tras año. En estos tres años se ha aproximado a ellas desde perspectivas diferentes pero nunca exitosas: ¿sabe Ainge cuales son esas debilidades? ¿Faltan jugadores? ¿Falla el entrenador? Lo que está claro es que con los pasos seguidos, Boston no se sitúa como uno de los equipos dominantes de la segunda mitad de la década y puede que haya que esperar a un tiempo para que surja oportunidad de ello, justamente por esa falta de claridad en los supuestos que sostienen la planificación de cada temporada, y que este año se han revelado como muy endebles.

El hombre del banquillo

¡Rivers! "¿Qué ha hecho Boston para merecer a este entrenador?", podríamos decir, y en general con razón. Rivers es una expresión más de la debilidad de algunos criterios con los que Ainge planifica las temporadas, como no quedó duda alguna durante la primera ronda de playoff frente a Indiana de 2005 que este entrenador presenta muchas limitaciones. Ciertamente algunas virtudes tiene, pues ha sabido de un año a otro dar un giro en el grado de confianza y de integración de los jugadores en el proyecto, así como restaurar las relaciones con el capitán Pierce. También ha mostrado, a medida que ha pasado los meses, algo más de rigor en las valoraciones de su equipo, aunque sin perder ese tono condescendiente cuando se producen las derrotas. Ninguna de estas cuestiones debe menospreciarse en su valoración, pero resultan claramente insuficientes para los objetivos marcados por este equipo.

Ahora bien, Rivers seguirá la próxima temporada, como ya ha sido confirmado, previsiblemente con algo más de experiencia y conocimiento sobre la labor de un entrenador. Y las consecuencias de su continuidad, al menos en la próxima temporada, no tienen porque ser demasiado graves. Sus defectos se traducen fundamentalmente y casi exclusivamente en un número menor de victorias, incluso diría que significativamente menor, pero en general, no hacen más daño. Su capacidad motivadora y para crear un buen ambiente entre los jugadores evita males mayores, salvo quizás una excesiva limitación formadora que tal vez esté haciendo mella en algunos jugadores, como Al Jefferson. Si así fuera, eso sería grave, pero tampoco podría considerarse imputable a Rivers, sino al propio Ainge, por no dotarse de un equipo asistente adecuado. Equipo, por cierto, del que son previsibles cambios de caras para la próxima temporada.

El hombre-lider

No cabe duda que a lo largo de la presente década, en que de los seis años transcurridos, cuatro se han alcanzado los playoffs, de los cuales dos veces Boston ha sido eliminado en primera ronda, una en segunda y otra en la final de conferencia, Paul Pierce ha sido el hombre clave. Esos años han sido los años álgidos de su carrera, y si bien es posible que en los años inmediatamente venideros veamos a un jugador de registros parecidos, también es verdad que queda menos de Paul Pierce por delante de lo que ha quedado atrás. Tal vez sea uno de los jugadores que hipotéticamente levanten un título más allá de 2008, pero el ciclo de Paul Pierce como capitán y líder del equipo no sólo va a saldarse sin un título, sino también sin la capacidad del equipo para asentarse en los playoffs de la Conferencia Este con posibilidades permanentes de avanzar en él, como si han hecho Detroit y New Jersey, y en menor medida Indiana.

Aun así, y más aun tras esta temporada, pocos dudan en que Pierce ha de seguir siendo el emblema del equipo. El problema, sin embargo, es que lo que no ha sido en condiciones favorables, tampoco lo será en otras menos favorables. Eso es algo que a estas alturas tanto Ainge como Pierce deben saber ya, aunque no es una sensación compartida por la afición. A menudo los opinadores profesionales han lanzado el siguiente aviso: Pierce está en su apogeo, que Boston lo envuelva ahora con algún jugador determinante, tipo Garnett u otro que eventualmente pueda salir al mercado, y salga a competir, antes de que pase totalmente su momento. Eso es lo que Miami hizo cuando reclutó a Shaquille O'Neal primero, y a Williams, Posey, Walker y Payton después, aunque en condiciones más favorables por la presencia de Wade. Aun así, a pesar de eso, Miami, como antes los Nets, no va a lograr traspasar la barrera que separa la conferencia del titulo cayendo antes que ellos, por lo tanto difícilmente esa podría ser la fórmula de Boston ahora. Del mismo modo, tampoco la posibilidad de traspasar a Paul Pierce ha generado escenarios demasiado relevantes, o bien porque no se obtendrían jugadores deseables en esta etapa, o bien porque las rondas de Draft recibidas a cambio tendrían elevadas condiciones de incertidumbre.

Es en esta lógica que Pierce sigue y Pierce es el líder, pero Pierce no es el hombre que Boston necesita para fundamentar un equipo permanente poderoso a medio plazo, como tampoco lo es por ejemplo Iverson. Hay jugadores que han sido básicos en esa formulación como Kidd para los Nets, Duncan para los Spurs o Nash para los Suns. Se trata de jugadores MVP, que aunque solos no pueden hacer milagros, cuando se les suman otros jugadores generan equipos muy competitivos. Paul Pierce no es ese tipo de jugador ni lo ha sido nunca, como no lo son muchos otros All Stars, titulares y suplentes, porque si lo hubiera sido, ni en 2002 Boston hubiera caido 4-2 frente a los Nets, ni en 2003 nuevamente frente a los Nets, ni en 2005 nuevamente frente a Indiana, en esa lamentable eliminatoria. Pierce puede estar progresando y creciendo como jugador, pero no en esos niveles cualitativos, por lo que a Boston le sigue faltando ese jugador, como por otro lado le falta a casi todos los equipos. Porque Pierce, aun siendo muy bueno, no es un jugador que haga jugar significativamente mejor a un equipo, ni que esté siempre que es necesario resolviendo un partido complicado. Frente a esta carencia, la única alternativa posible es una solución "a lo Pistons", con no uno, sino cuatro pilares muy cualificados en sus posiciones, que es, por otro lado, lo que persigue en buena medida Ainge.

Así pues, el ciclo de Pierce marca la medida del propio Pierce, lo que es y no es, y explica también el porqué de que en una temporada donde pulveriza sus propios registros, el equipo no alcanza los playoffs, más allá de todas las explicaciones que ya se han dado. Ello también justifica que el equipo no prescinda de Pierce en los próximos años, pues seguirá siendo una garantía en la posición que ocupe. Y no se trata de una paradoja, ni mucho menos.

lunes, abril 17, 2006

El camino hacia el futuro (III de V): el papel de los veteranos


Repasada la progresión de los jóvenes, podemos centrarnos en la cuestión de los veteranos. Los Celtics han intentado integrar en las tres temporadas de la era Ainge el desarrollo de los jóvenes en un equipo capitaneado por veteranos, aunque cada año el papel de los veteranos ha retrocedido levemente. Si en 2004, el objetivo era dar confianza a Banks y dar algunos minutos a Brandon Hunter, mientras los veteranos tiraban del carro, en 2005 se produjo una ampliación importante de su papel, mediante la llegada de West, Jefferson y Allen y la mayor participación de Perkins y Banks.

Esta línea de trabajo tuvo tras la mala experiencia de playoffs en 2005 una culminación dramática: Boston prescindiría de veteranos contrastados como Walker y Payton y trasladaría responsabilidades mayores a los jóvenes, y bajo ese supuesto se planificaría la presente temporada. Para ello, se establecieron tres niveles de trabajo:

1) En el primer nivel, los veteranos Paul Pierce y Ricky Davis ocuparían las plazas 2 y 3 de titular, mientras que se priorizará al joven West como base titular.

2) Los veteranos y los jóvenes concurrirían por ocupar las plazas interiores. En esa lucha entraban Perkins, Blount, Lafrentz y Jefferson.

3) Tony Allen, Marcus Banks y Justin Reed disputarían los tiempos en la rotación, con opciones de que el primero se mantuviera en la titularidad con Davis de sexto hombre.

Si estos diez jugadores iban a mantenerse en el equipo durante la siguiente temporada, era necesario delimitar cual sería el papel de los nuevos jugadores que se incorporasen, algunos de los cuales vendrían por via draft, otros por la free agency y finalmente algunos por traspaso. En el caso de los drafteados, la búsqueda de la máxima calidad por encima de las necesidades operativas, generaba una baja capacidad de los mismos para atender las necesidades que pudieran haber, por ello no se contempló de entrada su incorporación a la rotación y se acudió al mercado de agentes libres.

Las nuevas caras

¿Pero que posiciones eran esas? En la zona exterior, la principal necesidad era disponer de otro point guard de garantías: la desconfianza hacia Banks y la falta de experiencia de West así lo aconsejaban. Boston acabaría conseguiendo uno a través del draft, Orien Greene, y ficharía a dos más: Dan Dickau y Will Bynum. A las posiciones 2-3, bien cubiertas por Davis, Pierce y Allen, sólo se sumaría Gerald Green, máxime cuando West había jugado la temporada pasada en esa posición y Reed seguía siendo una opción más. Y en el interior, una rotación en el PF, que acabaría siendo Brian Scalabrine, y al que se añadiría Ryan Gomes.

Si se observa de cerca, se comprueba que este conjunto de incorporaciones por la FA venían a cubrir los vacíos dejados por Payton y Walker, y se consideraban cubiertos de cumplirse un doble supuesto: un fuerte desarrollo en el juego de Al Jefferson -Gomes y Scalabrine nunca fueron considerados más que complementos- y un sustituto digno para Payton en las figuras de West o Dickau. Aí, si ello sucedía, Boston seguiría progresando en su juego y seguiría siendo lo bastante competitivo para disputar los playoffs de 2006. Lo malo es que uno de los supuestos no se cumplió y nadie fue capaz de llenar a lo largo de la temporada el vació en el juego interior dejado por Walker.

A las seis nuevas incorporaciones, tres a través del draft y tres por la free agency, se sumaron Curtis Borchardt y Quyntel Woods, llegados mediante el traspaso de Walker, lo que dejaba un total de dieciocho jugadores, de los cuales sólo quince podían iniciar la liga. Los descartados serían finalmente Woods, Borchardt y Bynum, lo que dejaba una relación jóvenes-veteranos de 9-6 o 10-5 si incluimos en ella al también bastante joven Dickau.

El resultado de ese desequilibrio, fuertemente acentuado tras la lesión de Dickau, fue una caida progresiva de las opciones célticas de alcanzar los playoffs, que condujo al único traspaso que tuvo lugar a lo largo de la temporada: el de Davis, Blount, Banks, Reed y dos segundas rondas de Draft a Minnesota, a cambio de Szczerbiak, Olowakandi, Jones y una primera ronda de draft. Este traspaso, que en principio limitaba la relación jóvenes-veteranos a 8-5, sin contar al lesionado Dickau, se traduciría en cambio en un mayor protagonismo joven, pues a diferencia de Blount, Olowakandi jamás entraría en la rotación y los rookies, especialmente Gomes, incrementarían sustancialmente su presencia en pista. Todo ello tuvo escaso impacto en la tendencia mantenida y se concretaría en un record final de Boston levemente superior a las treinta victorias.

El impacto de los veteranos

En la relación jóvenes-veteranos, se pueden contemplar dos fases claras: mientras que antes del traspaso a Minnesota el protagonismo cae básicamente del lado de los veteranos, después de aquel el peso se traslada a los jóvenes hasta extremos sorprendentes, gracias a la debacle en la competición, el surgimiento de Gomes, la recuperación de Allen y el mantenimiento de los papeles de Scalabrine o Lafrentz:

Primera fase

1) Dan Dickau: ya en octubre experimenta problemas para integrarse en la dirección del juego, lo que le relega al puesto de PG suplente, para caer lesionado durante toda la temporada en los primeros partidos.

2) Ricky Davis: acumula la mayor parte de los minutos junto a Pierce y sigue siendo uno de los referentes del equipo hasta el traspaso. Su rendimiento es similar al del año anterior.

3) Paul Pierce: experimienta un fuerte desarrollo en su juego y en su capacidad de liderazgo, que incrementan sustancialmente sus estadísticas. Ofrece un rendimiento mayor que el año anterior, que sin embargo no se traduce en demasiadas victorias.

4) Raef Lafrentz: mantiene el mismo número de minutos en la rotación, imponiéndose claramente a Al Jefferson en la primera fase -a pesar de presentar este mejores registros- y disputa directamente los minutos a Ryan Gomes y Kedrick Perkins en varios partidos de la segunda. Su juego tiende a ser muy irregular, con algunas actuaciones meritorias y aun más muy negativas, lo que ha ampliado su línea de mediocridad respecto a 2005 -sus numeros han caido drasticamente- y supone un excesivo papel para su capacidad de contribuir.

5) Mark Blount: se hace con el puesto de center titular en la pretemporada e inicia la temporada a buen nivel, para diluirse y decaer progresivamente, hasta perder la titularidad en enero en beneficio de Perkins y ser traspasado a los Wolves. Su juego presenta la misma irregularidad y mediocridad en el rebote que el año anterior, lo que le convierte en una mala opción en esta posición.

6) Brian Scalabrine: a pesar de sus numerosas temporadas de contrato, Scalabrine es un jugador marginal en la rotación de Boston, que aunque disputa 20 minutos en muchos partidos presenta un rendimiento individual negativo, levemente excusable por su contribución al juego colectivo. Como Reed o Jones, no aporta en su posición.

Segunda fase

7) Wally Szczerbiak: Wally sustituyó con dignidad el papel de Ricky Davis en el equipo y mostró una rápida adaptación al juego celta, pero la dinámica en la que ya se encontraba inmersa el equipo no le ha permitido que sus contribuciones sean relevantes para aumentar el número de victorias.

8) Michael Olowakandi: prácticamente no ha jugado desde que está en Boston, por lo que su papel ha sido muy marginal.

Los que no se incorporaron

9) Will Bynum: este jugador ha destacado en la NBDL por sus impresionantes anotaciones, lo que le permitió obtener un postrero contraro con los Golden State Warrios, donde sin embargo no ha destacado por sus aportaciones, en un equipo que tampoco se clasificará para los playoffs.

10) Curtis Borchardt: el jugador no se incorporó a ningún equipo NBA y acabó en la ACB española.

11) Quyntel Woods: logró un contrato con los New york Knicks, donde ha completado una temporada digna, a pesar de la debacle que ha experimentado esa plantilla.


Resumen de impacto


  • Ante lo visto, los veteranos sólo han tenido un papel clave en las posiciones 2 y 3, donde Pierce y Davis/Szczerbiak han exhibido un buen nivel NBA.
  • La aportación veterana al puesto de PG ha acabado en fiasco por la lesión de Dickau, lo que ha exagerado el papel de los jóvenes en la dirección del juego, hasta catapultar a un limitado Greene a la rotación, en detrimento de otras opciones veteranas disponibles en el mercado y con espacio en la plantilla desde el traspaso a los Wolves.
  • La aportación de los veteranos al juego interior ha sido mucho menor que en el año pasado, donde sólo al final Perkins y Gomes han aparecido como los jugadores menos mediocre, frente a un renqueante Lafrentz, un disminuido Jefferson, un desmotivado Blount y unos inexistentes Scalabrine y Olowakandi.
  • Se prescindió a principios de temporada de opciones que podrían haber resultado algo más adecuadas. Mientras que Borchardt podría haber aportado más en el juego interior que Greene en el exterior, Woods podría haber aportado más cosas en el small forward que Reed. Sin embargo ello habría supuesto futuros problemas ante las lesiones de Banks y Dickau.

Valoración final

El papel asignado a los veteranos en esta temporada fue más reducido que el año anterior y se fue reduciendo aun más a medida que avanzaba la temporada. Los Celtics mantuvieron un frente veterano eficaz en el juego exterior, con Paul, Davis y Wally, pero también con el crecimiento de West, que no hizo recordar a Payton en ningún momento. En cambio fracasaron articulando una alternativa al juego interior. Si arriesgado era, aunque tal vez necesario, intentar ceder el protagonismo a Al, temerario fue añadir meramente una comparsa con la incorporación de Scalabrine a los cuatro hombre supervivientes del año anterior. De esa situación derivan las oportunidades de que ha gozado Gomes ante la falta de alternativas, pero desde la perspectiva de la competitividad aparece como una decisión francamente reprobable, máxime cuando las limitaciones de Lafrentz y Blount eran ya bien conocidas, y el crecimiento esperado de Jefferson y Perkins desconocido. O bien era necesario incorporar otro hombre interior, o bien Scalabrine no era la persona que Boston necesitaba.

Igualmente polémica resultó la elección de Dickau para el puesto de base y esa polémica la vamos a seguir arrastrando en la próxima temporada. A la espera de saber quien será el jugador elegido en primera ronda de este año, está claro que el duo West-Greene, ampliado a Allen, es claramente insuficiente para la dirección de juego. En ese sentido, aparece la incógnita de que pasara con Dickau. Los partidos que ha disputado esta temporada han dejado un mal sabor de boca y generan desconfianza hacia su capacidad de dirección, por lo que habrá de verse que decisiones se toman finalmente hasta esa posición. Lo que si que parece cierto es que salvo que llegue un base estelar, West va a ser el base titular la próxima temporada desde el primer día.

Por todo esto, la conclusión es que los once veteranos que han pasado por Boston no han servido para resolver las carencias que se derivaban del incremento de protagonismo de los jugadores jóvenes. De hecho, era la progresión de los jóvenes la única capaz de superar las limitaciones del equipo en la esencial línea interior y no se consiguió, sin que el cuerpo técnico haya generado alternativas cuando eso ya era evidente. De este modo, las incógnitas se trasladan también a la temporada próxima en este ámbito. El año próximo no estará ya Blount y Perkins aparecerá como la primera opcion para la titularidad en el centro, sin que exista en estos momentos un suplente para su posición, por lo que esta será la primera cuestión a resolver. Por otro lado, el power forward dependerá, salvo si no se produce un traspaso importante, de las condiciones de Jefferson, secundadas por las condiciones de Gomes y Lafrentz. De hecho, del resultado de esta temporada sale un cuadro de distribución parcial de papeles bastante obvio, salvo que Ainge se mueva a fondo en el mercado:

1) Un primer nivel compuesto por West, Pierce, Wally y Szczerbiak, difícilmente discutible.

2) La disputa entre Lafrentz y Jefferson por el puesto de cuatro (estos dos, junto a los otros cuatro, forman el actual "core") , ambos con una buena ración de minutos, a los que se sumará con toda certeza Green, y en menor medida para Allen y Gomes, si no son traspasados.

Mientras que quedan como incertidumbres:

1) ¿Quién ocupará el puesto de base suplente? ¿Dickau, Greene, Allen, la elección de primera ronda, otro?

2) ¿Como se reforzará el juego interior? ¿Seguirá Scalabrine? ¿Olowakandi? ¿Jones?

En definitiva, nos encontraremos con una situación muy parecida a la de principio de temporada, aunque con matices: lo importante será ahora asegurar un base suplente adecuado, lo que incrementa las opciones de continuidad de Dickau; tomar una decisión para el puesto de cuatro, que pienso que será renovar la apuesta por Jefferson, y lograr un nuevo jugador interior alto. Salvo decisiones mayores, las nuevas caras pueden muy bien limitarse a tres: un rookie en la plaza libre, un sustituto para Olowakandi y tal vez un tercer jugador, ampliables en caso de que se busquen traspasos que mejoren las posicion de 4 y que suponga la salida de varios jugadores. Ir más allá implicaría cambios en profundidad de una plantilla, por los que difícilmente apostará el nuevo equipo técnico. Un cuerpo técnico que ha sembrado la duda entre los aficionados, respecto a su capacidad de gestionar las potencialidades de esta plantilla en lo deportivo y el valor de los jugadores en el mercado, como veremos en el siguiente post.

El camino hacia el futuro (II de V): la progresión de los jóvenes

Analizar la progresión de los jóvenes debe hacerse desde el rendimiento concreto y desde las expectativas objetivas que se generan con su incorporación. Ciertamente no es esperable la misma progresión en un jugador número 1 que en un 50, como tampoco lo es su punto de partida. De hecho en función del número de elección se esperan unas capacidades u otras. Veamos:

1) Posiciones 1-5: en esas se concentran el máximo número de grandes jugadores en un draft. Es la franja de los jugadores estrellas de Draft, que se espera sean decisivos para un equipo en sus próximos años.

2) Posiciones 6-14: concentran el resto de los jugadores de la lotería y se espera que generen titulares sólidos en sus equipos. Y en ellas se han producido las mayores decepciones (Kedrick Brown, Marcus Banks) y los mayores aciertos (Antoine Walker, Paul Pierce, Joe Johnson) celticos contrastados.

3) Posiciones 15-25: son plazas en las que se esperan generar jugadores titulares, pero en la que suelen predominar los jugadores de rotación. Es la zona donde más a menudo ha pescado Boston en esta década.

4) Posiciones 26-40: en ellas suelen estar los últimos jugadores relevantes, con un predominio claro de jugadores de rotación.

5) Posiciones 41-60: aquí el objetivo se limita a obtener algún jugador útil en la rotación, pero a menudo los elegidos tienen una breve vida en la NBA.

Situando este primer indicador, analicemos jugador por jugador los progresos de los jóvenes que ha tenido Boston este año y añadamos otros indicadores relevantes.

1) Marcus Banks

Orden de elección: 13 (2003)
Progresión previa a la presente temporada: lenta y desigual, dos años en los que no logró consolidarse en el puesto de base titular y en los que generó dudas hasta como suplente.
Progresión en la presente temporada: apenas contó con oportunidades. El equipo no usó su "team option" sobre él y ello facilitó su traspaso a mitad de temporada.
Grado de desarrollo del jugador este año: C-. Es la mayor decepción de los últimos tres años, pues de él se esperaba que tomara las riendas del equipo en la nueva era Ainge. Su resurgir en los Wolves apunta que tal vez no contó con todas las oportunidades y apoyo técnico que sería necesario, pues mientras allí es titular, aquí no pasó de ser un jugador de rotación.
Puntuación de la elección: D. Luke Ridnour era el base que necesitabamos en ese Draft (14), mientras que David West (18), Boris Diaw (21) y Josh Howard (30) habrían sido mejores elecciones.

2) Kedrick Perkins:

Orden de elección:
27 (2003)
Progresión previa a la presente temporada: en su primer año disputó media hora de juego, mientras que en su segundo año se empezó a incorporar en la rotación.
Progresión en la presente temporada: buena. A pesar de que perduran elementos de inmadurez en su juego y que necesita trabajar en distintas facetas, en esta temporada se ha empezado a vislumbrar un center con calidad de titular.
Grado de desarrollo del jugador este año: B+. Teniendo en cuenta que se trata de un jugador muy joven que no ha pasado por la universidad, con una gran ética de trabajo y una prorgesión evidente, Boston tiene aquí un buen valor de futuro.
Puntuación de la elección: A. Acertar con un center en el Draft es muy meritorio en una elección tan baja.

3) Al Jefferson:

Orden de elección: 15 (2004)
Progresión previa a la presente temporada: sorprendió a todos en su primer año por su potencial en el puesto de power-forward, su capacidad ofensiva y su capacidad reboteadora.
Progresión en la presente temporada: decepcionante, no tanto porque sea inexistente o porque no se haya traducido en estadísticas superiores, como por lo que se esperaba de él. Se esperaba un creciemiento sostenido a lo largo del año de su juego, pero tanto en la liga de verano como en el resto de lo temporada ha actuado muy por debajo de las expectativas, tanto por sus lesiones como por problemas de actitud.
Grado de desarrollo del jugador este año: C. Muy decepcionante. Tal vez no estaba en condiciones de erigirse como un gran dominador de los tableros, pero si de irse asentando en el puesto de titular o de disputar minutos de calidad.
Puntuación de la elección: B+. Boston no sacrificó mejores opciones para elegir a Al y prometía mucho. Ahora sólo queda esperar ver que sucede en el próximo año.

4) Delonte West

Orden de elección: 24 (2004)
Progresión previa a la presente temporada: limitada porque se perdió buena parte de la temporada a causa de una lesión, aunque tuvo tiempo de disputar una correcta eliminatoria frente a Indiana.
Progresión en la presente temporada: excelente. Es la apuesta más consolidada del duo Ainge & Rivers. Desde el primer momento tuvieron claro su papel como base titular, que ejercía por primera vez en su carrera, y ha brillado en muchos partidos, convirtiéndose en el tercer anotador del equipo.
Grado de desarrollo del jugador este año: A-. Difícilmente mejorable.
Puntuación de la elección: A. Su rendimiento se sitúa por encima de lo esperable en esa zona del draft, fue una gran elección.

5) Tony Allen

Orden de elección: 25 (2004)
Progresión previa a la presente temporada: fue el rookie más desarrollado en la pasada temporada y el único que se hizo con una plaza en el quinteto titular.
Progresión en la presente temporada: reducida. Sólo en el último tramo de la temporada ha recordado al jugador del año pasado y al de la liga de verano 2005, después de verse envuelto en un conflicto con balas de por medio en Chicago y de pasar parte de la temporada lesionado.
Grado de desarrollo del jugador este año: C+. Al menos hemos comprobado que sigue siendo un jugador de calidad y un gran defensor.
Puntuación de la elección: B. Su rendimiento también se sitúa por encima de lo esperable en esa zona del draft, pero no ha alcanzado el nivel del de West.

6) Justin Reed

Orden de elección: 40 (2004)
Progresión previa a la presente temporada: apenas contó con oportunidades durante la pasada temporada.
Progresión en la presente temporada: C. Tras una liga de verano en la que sobresalió, se esperaba de él que aportase minutos de calidad a la rotación, pero se difuminó rápidamente en el primer tramo de temporada y acabo en Minnesota junto a Marcus Banks.
Grado de desarrollo del jugador este año: C. Se comportó como el role player poco brillante que se esperaba que fuera cuando llegó.
Puntuación de la elección: C. No fue una mala elección, pero tampoco aportó nada a Boston.

7) Gerald Green

Orden de elección: 18 (2005).
Progresión en la presente temporada: Buena. Gerald Green llegó a Boston como un jugador muy poco formado, lo que hizo que no entrase en los planes para la presente temporada, pero Danny Ainge ha llevado con cuidado su desarrollo. Tras la disputa de algunos partidos en la NBDL, regresó a Boston para quedarse, donde está acabando la temporada jugando un buen número de actuaciones y los partidos con dobles dígitos en anotación.
Grado de desarrollo del jugador este año: B. Dentro de lo esperable para un jugador tan joven que llegó a una plantilla saturada en su posición. El año que viene puede ser decisivo para el.
Puntuación de la elección: A. Boston tiene aquí un jugador de mucho talento, de los llamados a convertirse un referente de la franquicia si todo va bien. Tiene toda la pinta de ser un gran robo del Draft.

8) Ryan Gomes

Orden de elección: 50 (2005).
Progresión en la presente temporada: Buena. Tras un inicio en el que quedó fuera de la rotación, Ryan se alzo a la titularidad tras el traspaso de Davis, Blount, Banks y Reed, y las lesiones de Jefferson y Perkins. Ha realizado actuaciones espectaculares, con varios dobles dobles, a pesar de su corta estatura.
Grado de desarrollo del jugador este año: B. Es un jugador muy maduro, que ha sabido adaptarse a las exigencias de la NBA y no desentonar en el puesto de cuatro, pero seguramente su futuro pase por adaptarse a jugar de 3. A pesar de sus buenas actuaciones, cuesta verlo siendo titular a largo plazo.
Puntuación de la elección: A. Conseguir un jugador tan válido en una franja donde apenas salen jugadores NBA es un gran acierto.

9) Orien Greene

Orden de elección: 53 (2005)
Progresión en la presente temporada: limitada. Se trata de un jugador con algunas cualidades en la ordenación del juego, cierta capacidad defensiva y nada más, lo que hace difícil su progresión. Cuesta pensar que hubiera jugado tantos minutos de no ser porque existía una decisión de dar protagonismo a los jóvenes y por la lesión de Dan Dickau.
Grado de desarrollo del jugador este año: C. Ha tenido más oportunidades que desarrollo efectivo.
Puntuación de la elección: C. Lo esperable en una zona tan baja del Draft. Sorprendería mucho verlo convertido siquiera en un buen especialista.

10) Dwayne Jones

Orden de elección: no drafteado (2005)
Progresión en la presente temporada: limitada. Llegó procedente de los Wolves para disputat muy pocos minutos en Boston
Grado de desarrollo del jugador este año: C-. No ha tenido oportunidades, ni probablemente las merezca.


Resumen

  • Se han repasado diez jugadores que han vestido la camiseta verde durante esta temporada, de los cuales ocho aun siguen en el equipo.
  • Desde la perspectiva del Draft, sólo ha habido un fracaso clamoroso en el caso de Banks, de ocho elecciones posibles, que además debe minimizarse considerando que en su traspaso se ha obtenido una elección de primera ronda, posiblemente para 2009. Han habido en cambio tres muy buenas elecciones (Green, West, Perkins) y tres más buenas (Jefferson, Allen y Gomes).
  • Desde la perspectiva de la progresión individual, avanza lentamente. Sólo un jugador se ha consolidado como titular, West, mientras que Perkins y Gomes se han hecho con un buen numero de minutos y Green parece progresar adecuadamente. Se han encendido en cambio las alarmas con Jefferson y y Allen, mientras que se ha prescindido de dos jugadores que no manifestaban progresión (Banks y Reed).

Impacto sobre el equipo

El escenario descrito revela que aunque las elecciones en el Draft se han tomado con gran criterio y se han traducido en niveles notables de calidad, el impacto en el equipo de las mismas es aun muy bajo. Ciertamente, a causa de esa lentitud, el mix de jóvenes no aporta globalmente calidad suficiente para una competición tan exigente como la NBA. La centralidad que estos han tenido para la estrategia céltica en la presente temporada aparece por un lado excesiva para afrontar la competición con garantías, y por el otro necesaria si se busca una reconstrucción básicamente a través del Draft, com así está siendo. Ello sólo puede ser compensada con la aportación de veteranos que cubran las carencias fundamentales, ¿pero ha sido así? Lo comentaremos en el siguiente post.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que a medio plazo las cosas pueden cambiar mucho. A pesar de la "incógnita Al", parece que Boston cuenta con cuatro titulares potenciales para la próxima temporada: West, Green, Al y Perkins, a los que se sumaría Paul Pierce, lo cual a priori, no es un mal indicio, a los que acompañarán dos role players cualificados como Gomes y Allen. Sin embargo la progresión en el puesto de 4 se revela como muy necesaria y Jefferson es el jugador clave en ese sentido, excepto en el caso que se opte por mejorar la posición con un nuevo jugador. En gran medida, lo que los Celtics serán la próxima temporada depende de Al y de Gerald, y eso es algo que no deben olvidar Doc y Danny, aunque tal vez sea mucho pedir para dos jugadores tan jóvenes.

Finalmente, ante lo visto, la duda que aparece ahora es ver que jugador va a ser elegido en la posició de lotería que tendrá Boston este año. Las posiciones más necesitadas de refuerzos son la 1, la 4 y la 5, pero Danny Ainge dice que eligirá al mejor jugador disponible. Lo analizaremos cuando sepamos cual es nuestra posición en la lotería.

domingo, abril 16, 2006

El camino hacia el futuro (I de V): 2006, una temporada de fracasos


Este es el primero de cinco posts, donde se examina la trayectoria seguida por los Celtics durante la temporada 2005-2006. En el primero, se sitúan los factores responsables de la no clasificación de Boston para los playoffs de este año. En el segundo, se aborda el papel jugado por los jóvenes durante este año, tanto en su aportación como en su progresión. En el tercero, se repasa la política seguida en cuanto a fichajes de veteranos. En el cuarto, se tratarán los dos protagonistas sobre los que reposa el actual proyectos bostoniano: Rivers y Ainge. Y en el quinto, se realiza una valoración final y una prospectiva para el próximo año.

A lo largo de los meses comprendidos entre noviembre y abril, hemos asistido a un decaimiento de las esperanzas puestas en el equipo céltico de que éste lograse mejorar o al menos igualar el rendimiento del año pasado. Los pronósticos no eran unánimes: sólo una minoría de aficionados pensaban que ello fuera probable, mientras que una mayoría consideraban misión imposible alcanzar sin remplazos de confianza para Walker y Payton logros similares. Y ciertamente han acabado teniendo razón.

No cabe duda que afrontar una temporada con un total de siete jugadores con menos de un año de experiencia NBA y otros dos con dos años, mientras se marchaban veteranos muy bregados en este juego, era una apuesta de difícil éxito. La NBA es una competición de alto nivel que no admite bisoñeces y todas las posibilidades se reducían a lograr un desarrollo rápido de las cualidades de los jugadores jóvenes, junto a una aportación sostenible de los jugadores llegados a traves de la Free Agency. Ello no sucedió, al menos no de forma suficientemente intensa, y el equipo no logró mantener una capacidad competitiva hasta el final. En los posts posteriores repasaremos como ello se ha expresado en cada una de las dimensiones citadas e intentaremos medir en que medida los diferentes factores han afectado al resultado final. Pero la introducción de estas cuestiones si que obliga ya a lanzar las preguntas claves que han de llevarnos hasta el quinto post:

1) ¿Han sido los ingredientes estructurales que han dado forma a este equipo los responsables de este mal resultado o factores más individuales los que han lastrado una buena estrategia? Ésta no deja de ser una de las grandes cuestiones vinculadas a la confianza en este equipo. Podemos evaluar este fracaso desde la perspectiva del fallo en unos pocos componentes (por ejemplo, el bajo rendimiento por parte de Brian Scalabrine o las limitadas habilidades técnicas de Doc) o considerar en cambio que ha existido un fallo profundo en la concepción del equipo, esto es, una mala estrategia, ya sea para el corto, el medio o el largo plazo. Otra posibilidad es considerar algunos eventos desgraciados, como las lesiones de Dickau o de Jefferson, elementos claves y con poder explicativo.

2) ¿Ha servido esta temporada para aproximarse más a la construcción de un equipo campeón o ha resultado ser un retroceso? Esta es quizás la otra gran cuestion, lógicamente muy relacionada con la anterior. Responderla implica medir bien las diferentes dimensiones de que se compone: grado de progresión de los jugadores, grado de refuerzo estructural, grado de refuerzo del juego de equipo, evolución del valor teorico de los jugadores. En este elemento existen grandes contrastes que deben ser considerados con cuidado.

3) ¿Cuáles son los objetivos deportivos, estructurales y estratégicos para el año 2007? Esta cuestión habría de permitir cerrar las consideraciones que abarca este post. Analizados los dos factores anteriores, es posible establecer una conclusión sobre los objetivos a perseguir en la próxima temporada.

El esfuerzo va a ser dotar análisis y respuestas de objetividad, lo cual no es nada sencillo, pero por una vez vamos a intentarlo. Acabada ya la temporada para Boston, es lo mejor que puede hacerse antes del Draft.

lunes, abril 10, 2006

Tiempos transitivos


Ayer Boston sacrificó la penúltima de sus posibilidades matemáticas de meterse en la última plaza de los playoffs, tras caer vergonzosamente ante los Knicks, por 101 a 86, un equipo plagado de lesiones y frente al cual se sacrificó una amplia ventaja conservada hasta el ultimo cuarto. Claro que los Knicks no eran el único equipo con media plantilla apartada de la pista: Al Jefferson y Wally Szczerbiak han dicho ya adios a su temporada, mientras que Delonte West se retiraba maltrecho en el primer cuarto, bajo la promesa, eso sí, de regresar el próximo partido.

Se acerca, pues, irremediablemente, el momento de hacer balance. Las ilusiones se agotan y la temporada se confirma como infernal. No se puede ni se debe eludir la necesidad de que los estamentos del club hagan un análisis riguroso de lo que tienen entre manos, comenzando por el cuerpot técnico y acabando por Brian Scalabrine. Esta temporada ha sido positiva en muy pocos aspectos y negativa en muchos. Hemos gozado del gran rendimiento de Pierce, la aparición de Gomes y de la progresión de West, pero eso sólo ha servido para superar levemente la franja de 30 victorias. Además hemos comprobado el retroceso de Jefferson y la inoperancia de Greene y Scalabrine, mientras soñamos con el crecimiento de Gerald Greene como gran argumento de futuro. Posiblemente seguimos contando con una interesante combinaciones de jugadores, pero este equipo no ha encontrado un rumbo ganador. La reconstrucción debe continuar.