lunes, febrero 27, 2006

Victoria en LA



Los aficionados célticos suelen alegrarse en sobremanera de las victorias en casa de los Lakers y a pesar de la mala temporada que lleva el equipo, ésta no va a ser una excepción. La victoria por 112-111 frente a los Lakers resulta agradable para los bostonianos, que además aseguran un buen éxito en su gira por la Conferencia Oeste, con un record de 3 victorias a 1, aunque logradas éstas frente a equipos menores de la misma.

Con ello Boston se sitúa con cinco victorias en siete partidos, logrando por lo tanto su mejor promedio en lo que va de año. Victorias en las que Szczerbiak, Pierce, West y Gomes se han erigido en protagonistas absolutos. Los 19 puntos y 12 rebotes de Gomes frente a los Lakers constituyen un nuevo hito de este jugador, que encaja así tres dobles dobles seguidos en esta temporada. Más extraño resulta ver a Gerald Green calentando banquillo, tras su excelente actuación del otro dia en Phoenix, aunque coherente con la estrategia de mantener los minutos de Tony Allen, a la espera de su resurrección.

Buena culminación, pues, de gira, y a ver que sucede en el próximo partido frente a Miami. No es tiempo de echar las campanas al vuelo, porque este sí es un rival de entidad. Además los playoffs siguen estando muy lejos.

miércoles, febrero 22, 2006

Después del ALL STARS GAME


Tras el fin de semana de las estrellas, Boston ha vuelto a la actividad y lo ha hecho con una magnifica victoria ante los Utah Jazz, por 103-83. No parece solamente casualidad que en el partido hayan destacado sobre todo los dos jugadores que han pasado este fin de semana en Houston: Paul Piece (30 p) y Delonte West (23 p). Su esfuerzo lanzó a unos Celtics que siguen sin Perkins y sin Jefferson y que perdieron a Szcerbiak a los tres minutos de juego. No lo lograron sin embargo solos, pues a la victoria contribuyeron tambien un cada vez más fiable Ryan Gomes (13 p 3 r) y un inesperado Michael Olowandi (12 p 11 r), que ayudó a paliar las dificultades en el juego interior, aprovecando la debilidad del rival en esta área de juego.

Con esta victoria Boston ha ganado tres de los últimos cuatro partidos, lo que hace pensar que el periodo de adaptación a la era post-Blount se ha completado. Ello no significa sin embargo que el equipo esté abriendo una nueva era, pues sigue venciendo a equipos menores y perdiendo con equipos sólidos (Cleveland), pero es buena señal que en la pista hayan liderazgos, que en estos partidos estén creciendo una parte de los jóvenes y que además Tony Allen disponga de minutos para recuperar parte de su nivel de juego del año pasado. Sobre todo porque estas señales resultan absolutamente necesarias para dar credibilidad al proyecto de Ainge, seriamente cuestionado a lo largo de esta temporada. A medida que vemos destellos, empezamos a creer que la cantera de jóvenes jugadores puede crecer en esta liga y volverse importante. Ya hay elementos que nos hacen creer que la línea exterior parece respetable: West-Pierce-Wally forman un buen conjunto, más allá de que se cuestione que West sea el base titular. Personalmente prefiero a este West jugando de base y dar opciones a Allen de que se rencuentre con su juego y se convierta en la primera pieza saliente del banquillo. Pero en cualquier caso son los jóvenes jugadores interiores los que han de demostrar que pueden rendir a gran nivel en sus posiciones. Perkins, Jefferson y Gomes forman un grupo muy joven e inexperto, pero son la única esperanza de que la franquicia retorne a la senda de la consolidación en los puestos altos de la Conferencia Este. Vamos a ver si ello sucede.

lunes, febrero 13, 2006

Algunas luces en el horizonte


Tras los últimos dos partidos, frente a los Magic y los Blazers respectivamente, Boston ha logrado encajar dos victorias seguidas, lo que rehabilita levemente la imagen de unos Celtics, fuertemente castigada por seis derrotas consecutivas frente a equipos de diverso nivel. Si la primera victoria tuvo lugar por un amplio margen, 115-83, la segunda ha sido bastante más ajustada: 102-94.

Ciertamente estas victorias no resultan demasiado trascendentes, tanto por su carácter aislado como por la debilidad de los equipos a los que Boston se ha enfrentado. Si algo tienen en común los tres, es que experimentan difíciles procesos de reconstrucción, que los mantienen lejos de los playoffs en sus respectivas conferencias. Sin embargo, algo de meritorio tiene que Boston se haya alzado con el triunfo estando tan corto de efectivos: no está Davis, no está Blount, no está Banks, no está Reed, no está Dickau, no está Jefferson y no está Perkins, aunque sí que está Szczerbiak y también Olowakandi y Jones -si bien estos dos es como si no estuvieran-.

Sin gran parte de los jugadores con los que se planeó la temporada, Boston ha jugado los principales minutos solamente con siete jugadores, en los que sigue sobresaliendo el mejor Pierce que han visto los ojos baloncestisticos, pero ahora muy bien secundado por Wally Szczerbiak, quien ha incrementado su anotación, ha mejorado su eficacia de tiro y ha descubierto la faceta de las asistencias. En el actual Wally, el traspaso de Ricky Davis adquiere verdadero sentido. Otro aspecto sobresaliente es el tiempo de juego que ha conseguido Ryan Gomes a causa de las bajas. En ambos partidos se ha mostrado irregular, pero en el segundo ha obtenido una remarcable marca de 14 puntos y 9 rebotes, algo que no habíamos visto por ejemplo en nuestro "exsegunda ronda" Justin Reed o en el veterano Brian Scalabrine, que al vérsele jugar, hace pensar que Walter McCarty tiene categoría de All Star. Finalmente sería injusto no destacar la solidez mostrada por Raef Lafrentz, en el apartado anotador y en funciones de center (16 puntos frente a Orlando).

Todo esto, aunque no es mucho, nos lleva a la siguiente atrevida conclusión: hay esperanza para los Celtics. Si consideramos la solidez de West, Wally y Paul; la adaptación de Perkins a la titularidad, y los destellos de Gomes y Jefferson, tal vez podamos llegar a creer, como muchos comentaristas, que cuando este grupo de jugadores madure y se acople óptimamente, habrá un equipo con potencial de algo. Sin embargo, estamos lejos de dar por concluida la construcción del equipo. El paso adelante del equipo pasa necesariamente por incorporar a un jugador interior dominante, que puede ser un Al Jefferson más maduro, o en caso contrario, tendrá que ser otro jugador que llegué a través de un traspaso. Si Boston consigue ese jugador por el desarrollo de Jefferson o por un traspaso que no altere la composición del grupo principal actual (West - Pierce - Szczerbiak - Perkins), estaremos sin duda ante un equipo de playoff y con futuro; si hay que sacrificar a Pierce para conseguirlo, alcanzar ese nivel puede llevar más tiempo.

Otra incógnita de la ecuación es el papel de Gerald Green. Personalmente no albergo dudas sobre el potencial del jugador, pero son abundantes en cuanto a las oportunidades que se le puedan proporcionar y el trabajo técnico que se haga con él. A pesar de algunas opiniones mediáticas, Gerald Green es una gran apuesta de Danny Ainge y no será traspasado excepto para aportar un jugador estelar. Quizás se convierta en el as en la manga en un eventual traspaso de Pierce, pero no de forma inmediata.

Finalmente hay que reseñar la preocupación por el rendimiento de algunos jugadores. En cuanto a Scalabrine, preocupa mucho su baja aportación al juego, a pesar de contar con minutos regularmente saliendo del banquillo o incluso en la titularidad. Es triste que el aficionado piense que Boston ficha jugadores inútiles pero aun lo es más que el jugador en cuestión lo demuestre partido tras partido y haga méritos para destruir su carrera deportiva. En segundo lugar, es preocupante la situación de Orien Greene, un jugador que se ha beneficiado del traspaso de Banks y la lesión de Dickau para ganar un buen número de minutos por partido, que muestra cierta capacidad para la dirección del juego pero que se muestra inédito en el apartado anotador: ¿falta de aptitudes, de confianza técnica o de confianza en sí mismo? Después tenemos el asunto Olowakandi: es remarcable que los Wolves hayan conseguido un pívot más útil con Blount que con Candyman, para quien los días en la NBA están tan contados como los de Vin Baker. Por otra parte, poco que decir de Dwayne Jones: actuación correcta en el rebote frente a Porland en los minutos que dispuso y sin oportunidades frente a Orlando. Y por último, aunque no menos importante, la situación de Tony Allen: sin minutos y sin contribución, Allen se ha convertido en uno de los jugadores más inadvertidos de Boston. Puede que sus lesiones, así como sus problemas legales, hayan hecho olvidar al jugador seleccionado para el All Star 2005 como parte del equipo rookie, pero existe un temor razonable de que no se trate solamente de eso: sin chispa, sin energía, Allen parece apagarse prematuramente.

lunes, febrero 06, 2006

A mal tiempo, buena cara

Rompiendo la tendencia mantenida en las últimas semanas por causas de fuerza mayor (cinco derrotas seguidas van ya), voy a trasladar diez dosis de optimismo celtico. Que no se diga que falta moral:

1) La mala racha de Boston supondrá la caida de Rivers, de eso no hay duda. Cambiar de entrenador supone el 50% de la eleccion necesaria para llevar a cabo la reconstrucción. ¿El otro 50% es echar a Danny Ainge? No, es conseguir un entrenador con cara y ojos.

2) West se ha consolidado como titular. Existen aun dudas sobre su contribución al puesto de base, pero ha pasado de ser considerado "jugador de medio pelo" (2005) a jugador digno de tenerse en cuenta (2006).

3) Lo mismo puede decirse de Perkins. Tras dos años de quiero y no puedo, empieza a parecer un center titular, que incrementa su potencial anotador y no desmerece en el apartado reboteador. Este jugador sí que esta progresando.

4) Gerald Green. Este jugador del que no hemos aun visto nada es un gran valor para la plantilla. Contar con Gerald Green es como contar con la 5 eleccion de primera ronda en 2007, pues antes de esa fecha, apenas vamos a ver nada de su calidad, pero no seais pesimistas en cuanto a su progresion. Perkins no estaba menos verde que el cuando llego.

5)Al Jefferson. Es cierto que Jefferson es la principal decepcion en lo que va de año. Una mala postemporada, en la que sin duda su trabajo fisico y tecnico fue decifiente, seguida de una lesion en los training camps y una mala adaptación a las rotaciones ha dado al traste con su progresion. Pienso sin embargo que si jugase veinte partidos seguidos de titular y durante más de 25 minutos, veriamos al Jefferson que todos esperamos ver. El problema vuelve a ser Doc Rivers.

6) Paul Pierce. Cuanto peor le va a Boston, más crece este jugador, quien exhibe los mejores numeros de su carrera. Yo personalmente pienso que es un error intentar construir sobre el y que lo mejor para todos seria que saliera de Boston por un precio justo. Pero en un caso u otro, Boston va a ganar con Pierce. Su camiseta ondeará en lo alto de los pabellones algun dia, de eso no hay duda. ¿Y la de Walker?

7) Una eleccion de primera ronda de draft en 2006, dos en 2007 y dos en 2008. Previsiblemente, en los tres proximos años Boston va a ver incrementada su plantilla en cinco jugadores de primera ronda. De mantenerse el razonablemente buen olfato tecnico en la seleccion de jugadores, pueden a generarse en los proximos años grandes complementos para los principales jugadores que sobrevivan a este año infernal.

8) A former All Star. Como en los viejos tiempos, Boston vuelve a contar con dos All Stars en su plantilla. El papel que antes jugaba el maligno Walker, ahora lo interpreta Wally Szczerbiak, aunque de momento su capacidad de aportar al equipo no parece la misma.

9) Blount ya no está. El mundo céltico ha visto cumplida su exigencia más unánime y por ello es un poco más feliz. Como dice Rivers, el ambiente del vestuario es ahora excelente (es lo bueno que tienen los entrenadores que no saben de baloncesto: que lo reconocen hablando de otras cosas).

10) Los errores de Ainge pueden contar menos de lo que parece. A pesar de los clamorosos errores de Danny, es posible que existan bases para un cambio de tendencia. Si las cosas siguen su curso natural, los jugadores progresaran y el talento del director de operaciones se dejara sentir en el Draft. Incluso nos liberaremos de Lafrentz, cuando sea del todo evidente que debe retirarse del deporte, lo cual sucederá bastante antes de cuando acaba su contrato.

Dificilmente el futuro se nos presentará más presente que el año en curso. Hoy pagamos errores pasados y presentes, pero si no se producen más, volverá a salir el sol.

sábado, febrero 04, 2006

El Rey está desnudo

Boston sigue persiguiendo el camino hacia la victoria desde el traspaso de Ricky Davis and Co, pero parece que no acaba de encontrarlo. Esta noche han sido Los Angeles Clippers (98-81) los responsables del último correctivo sobre el equipo bostoniano, que para colmo de males se va a quedar sin Al Jefferson durante unos treinta días a causa de la lesión que se hizo durante el partido.

Claro que uno se pregunta que puede aportar Boston para frenar a los Clippers y no obtiene respuesta satisfactoria. Si Sam Cassell y Elton Brand empiezan a jugar como saben, ¿quien los va a parar? ¿West? ¿Greene? ¿Lafrentz? ¿Perkins? ¿O tal vez Scalabrine? Ninguno, ciertamente. Boston es poco más que una colección de jugadores inmaduros, mediocres e incluso acabados, que ve disolver sus posibilidades de éxito a media que Ainge hace nuevos traspasos o incorpora agentes libres durante el verano. El problema no es que una temporada mediocre se dé por perdida ya en el mes de febrero, sino las bases que se dejan para los próximos años: onerosos contratos, jóvenes que progresan insuficientemente, contratos innecesariamente largos para jugadores del montón. Y todo ello culminado con un equipo técnico que no tiene una idea clara, ya no de como hacer jugar a este equipo, sino de como se juega al baloncesto. Un equipo que ha renunciado a dotarse de un equipo defensivo, la consecuencia más remarcable de lo cual es el lento aprendizaje en esta materia de jugadores clave para los próximos años como Jefferson, y la tendencia a incorporar jugadores de corte exclusivamente ofensivo (Szczerbiak, Dickau...).

Pero lo más increible es que a pesar de las evidencias, se sigue dando cobertura desde distintos opinadores y medios a la estrategia seguida por Ainge, y lo hacen desde una gran contradicción. Por un lado, aplauden su capacidad de incorporar jóvenes jugadores a la plantilla, que en el futuro pueden contribuir al rendimiento del equipo. Y por el otro dan la bienvenida a jugadores que van a condicionar fuertemente el espacio salarial del equipo en el futuro, impidiendo pasar de una fase de creación de una base de jugadores jóvenes, a una fase de refuerzo en el mercado de agentes libres en un año o dos. Esa contradicción es el gran error de Danny Ainge: aun olvidándonos del caso Lafrentz, Wally, Dickau y Scalabrine, jugadores incorporados en los últimos tiempos, forman una base no competitiva innecesaria para el presente, porque no hace al equipo más fuerte, y para el futuro. Habría sido mucho más hábil no fichar a esos dos últimos y aprovechar el traspaso de Ricky Davis o bien para liberar salarios, o bien para evacuar el contrato de Blount a cambio de contrapartidas menos exigentes que los 13 millones de Wally par los proximos años.

Es por todo esto que el rey está desnudo. Los discursos ya no visten al monarca, la cruda realidad son 18 victorias y 29 derrotas, lo que supone tan sólo un 38,3% de victorias en lo que va de año, con el agravante de que acumulamos un récord de cuatro derrotas en los últimos partidos. Estamos claramente en una franja de gran mediocridad.