El mundo del baloncesto debería enmudecer ante la catástrofe que vive una de las ciudades con una franquicia en la NBA: New Orleans. Lo que ha sucedido no es el signo de fragilidad de lo que existe, sino de la fragilidad de lo que construímos, sean sociedades o ciudades. Como si de un país del Tercer Mundo se tratase, Estados Unidos ha sucumbido a una catástrofe natural perfectamente prevenible, si se hubieran tomados las medidas adecuadas, y nuevamente ha vuelto a sucumbir ante la magnitud de la tragedia. En New Orleans jugó el que había de ser nuevo fichaje de Boston en los próximos días, porque New Orleans no es sólo el nombre de un franquicia, sino el de una ciudad, que merece al menos un tipo de respeto en momentos tan horribles: dejar de hablar de los Hornets o de otra franquicia y hablar sólo de New Orleans.
El alcalde de Nueva Orleans: 'La gente muere mientras las autoridades dan ruedas de prensa'
NUEVA ORLEANS (EEUU).- El alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, ha responsabilizado al Gobierno de EEUU de la caótica situación que vive la ciudad por su "falta de respuesta" ante el desastre. Unos 60.000 refugiados esperan sin comida ni bebida y rodeados de cadáveres a ser evacuados.
El regidor ha acusado a las autoridades federales de "pensar poco" en cómo afrontar la crisis y mucho en dar ruedas de prensa. "No paro de escuchar que la ayuda está llegando, que está llegando", ha dicho un airadísimo Nagin. "Y mi respuesta a esto a día de hoy es: ¡Sandeces! ¿Dónde está la comida?". "La gente muere mientras las autoridades federales dan ruedas de prensa".
"Pensemos en la mayor crisis en la historia de nuestro país", ha añadido. "Tras el 11 de septiembre, el presidente recibió poderes sin precedentes para enviar ayuda a Nueva York. La misma respuesta debería aplicarse en este caso", ha dicho.
George W. Bush que capea un temporal de críticas por la gestión de la catástrofe. Al llegar a la zona devastada, que hoy visita, el propio presidente ha reconocido que "los resultados no son aceptables".
"Hay personas que no han comido ni han bebido agua en tres o cuatro días, lo que es imperdonable", considera Joseph W. Matthews, director de la Oficina de Gestión de Emergencias de la ciudad. "Necesitamos más tropas, comida, agua", continúa Matthews, "y necesitamos refuerzos policiales, la ciudad está controlada por delincuentes
El resto de autoridades locales comparte este punto de vista. Considera que el envío de tropas ha sido tardío -lo mismo que el de equipamientos, combustible, vehículos, agua y comida-, y que la operación ha sido dirigida durante cuatro días por personas con muy poca experiencia.
"Somos como pajaritos con los picos abiertos y no hay que ser un lumbreras para saber dónde depositar el gusano", ha dicho el coronel Terry Ebbert, jefe del servicio de emergencias de Nueva Orleans. "Es criminal que a una hora del huracán la FEMA (Agencia Federal de Gestión de Emergencias) no estuviera recogiendo comida para nosotros. Es como si nunca hubieran vivido un huracán".
"Se trata de una catástrofe nacional. La FEMA lleva aquí tres días, y aún no se ha hecho con el control", denuncia Ebbert. "Somos capaces de enviar cantidades enormes de ayuda a las víctimas del tsunami, pero no podemos sacar a flote Nueva Orleans. Nuestro alcalde ha estado presionando y rogando ayuda, pero no conseguimos provisiones".
El alcalde Nagin emitió un 'SOS desesperado' esta madrugada, pero no ha obtenido respuesta tangible. "Es un SOS desesperado. No tenemos víveres en el Centro de Convenciones y no hay suficientes autobuses para trasladar a los afectados. En estos momentos el edificio es insano e inseguro y estamos repartiendo los víveres de 15.000 personas entre 25.000", declaró Nagin.
"Nos tratan como a ratas", declara Earle Young, una de las 10.000 personas refugiadas en el 'Superdome' que espera en el exterior del estadio la llegada de los autobuses que trasladan a Texas a los damnificados.
"Estamos atrapados sobretodo en dos lugares: el Centro de Convenciones y el Superdome, sin comida, ni agua, a una temperatura de 33 grados", explica el refugiado Alan Gould. "Hay niños pequeños, gente enferma y ancianos muriendo cada día, niñas violadas y asesinadas, gente corriendo con pistolas... Temo por mi vida, por la de mi esposa y por la de mi hija de cinco años. No queremos seguir aquí por más tiempo".
Gould lleva tres días en el centro. "No paran de decir que vienen los autobuses, y nadie los ha visto aún... Necesitamos ayuda. Necesitamos salir hoy de aquí".
De la misma opinión es Lourdes Muñoz Santamaría, diputada del PSC atrapada, junto a su esposo y su hijo, en Nueva Orleans. "Necesitamos que venga el Ejército, que alguien ponga orden, que nos evacúen inmediatamente", ha declarado. "La gente no entiende por qué no nos protegen, creen que se van a morir. Nadie nos informa, no hay ni un policía ni nadie que explique lo que está pasando. Sólo hay algunos ciudadanos con radios de pilas que van pasando la voz con lo que oyen".
"Esto es más dramático de lo que podéis imaginar", ha continuado, "hay gente en cola desde hace 12 ó 13 horas entre basura esperando a que los recojan".
Buena parte de los que han logrado salir no han podido refugiarse en el estadio Astrodome de Houston (Texas), que esta madrugada ya estaba completo, tras acoger a 11.375 evacuados de las zonas devastadas por el 'Katrina'.
También arrecian las críticas por el mal estado de las infraestructuras que debían proteger de las inundaciones a Nueva Orleans, una ciudad bajo el nivel de mar.
Así, 'The New York Times' acusaba el jueves en un editorial a Bush de complacencia y de no haber estado a la altura de las circunstancias. "El país debe preguntarse por qué los diques en Nueva Orleans eran tan inadecuados. ¿Por qué se permitió a los constructores destruir las marismas y las islas que actuaban como barrera ante huracanes? ¿Por qué el Congreso, antes de las vacaciones, recortó el presupuesto dirigido a proteger zonas de las inundaciones?", señala el diario.
Además critica duramente el discurso pronunciado el miércoles por Bush, "el peor de su vida", en el que trató de dar consuelo al afirmar, con una sonrisa, que "América saldrá fortalecida" de esta tragedia. "La complacencia no es suficiente, especialmente cuando los expertos están alertando de que el calentamiento global está incrementando la intensidad de los huracanes", afirma el periódico.
Desde las páginas de 'The Wall Street Journal', la columnista Peggy Noonan -que tradicionalmente apoya la gestión de Bush- también mostraba su preocupación por la lenta respuesta que el Gobierno federal ha dado a la catástrofe.
"Se necesita algo más que enviar el Ejército a Nueva Orleans", señala la periodista, quien dirige a Bush la pregunta de si entiende "que lo que está ocurriendo en nuestro golfo (de México) es tan importante como lo que está ocurriendo en el otro".
EL MUNDO (edición digotal, 2 de septiembre de 2005)
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